Murray, de sobreviviente a héroe deportivo


Competitivo, independentista, feminista y un héroe deportivo para los británicos, así es Andy Murray, quien entre lágrimas ha decidido retirarse del tenis profesional aquejado por una severa dolencia en la cadera. 

Andrew Barron Murray ha sobrevivido a dolores que han marcado su carácter personal desde temprana edad. A sus 8 años, el tenista fue sobreviviente de una masacre en su pueblo natal, Dunblane, en Escocia. El 13 de marzo de 1996, el excoordinador de los Boys Scouts de su localidad, Thomas Hamilton, quien había sido retirado de su cargo por conducta impropia, ingresó al colegio de Andy y su hermano Jamie y disparó contra 16 alumnos de entre 5 y 6 años, y una docente de la escuela, suicidándose posteriormente. 

Andy y su hermano lograron escapar de la masacre escondiéndose bajo una carpeta tan pronto escucharon los primeros disparos, según cuenta su hermano Jamie. Esta parte de su vida no es comentada por Andy públicamente, ni los medios le han preguntado al respecto, considerando el dolor del evento para él y para el pueblo de Dunblane. Años más tarde, en su biografía, Andy comentó que conoció al asesino, pues formaba parte del grupo de Boy Scouts que Hamilton dirigía. 


Durante su infancia también enfrentó el divorcio de sus padres, Will y Judy Murray. Su madre, a quien vemos en todos sus partidos, fue quien encaminó su carrera hacia el tenis. Judy, así como la abuela y la bisabuela de Andy, fueron tenistas reconocidas en Escocia. De hecho, Judy Murray fue capitana de la selección británica para la FED CUP, una de las competencias más importantes del tenis femenino.  

Este matriarcado deportivo en el que se forjó lo ha llevado a tener una posición bastante cercana respecto a la igualdad entre hombres y mujeres en el deporte y es por eso que luego de haber campeonado gracias al aporte de su entrenador Iván Lendl, se decidió por otra potente figura del tenis para dirigirlo, la dos veces campeona, Amelie Mauresmo. 

Murray pisó suelo español siendo aún adolescente, luego de conocer a Rafael Nadal en un torneo Sub 14 entre el Reino Unido y España. Se alejó de su Escocia natal y fue a entrenarse en la Academia Sánchez - Casal, de propiedad de Emilio Sánchez Vicario, quien forma parte de una estirpe de tenistas españoles reconocidos.

Pasaron 3 años de entrenamiento en Barcelona para que Andy ganara su primer gran trofeo al obtener el US Open Junior a los 17 años. Al año siguiente tentó suerte, ya como deportista profesional, en Wimbledon, torneo en el que no ganaba ningún británico desde Fred Perry en 1936. De este primer intento se despidió en la tercera ronda. Los años venideros no serían de mucho éxito hasta el Masters de Madrid del 2008, donde ganaría su primer título ATP venciendo al francés Gilles Simon. El siguiente Masters en Shangai, lo ganó 2 años después tras vencer a Roger Federer. 


Murray ya estaba obteniendo el reconocimiento del tenis profesional pero aún le faltaba conseguir un Grand Slam. Wimbledon, nuevamente estaba en su mira y en la de los medios británicos que solían preguntarle al respecto.

Sería el 2012 el año en el que por primera vez Murray llegaría a la final de Wimbledon, enfrentándose nuevamente al ícono suizo Roger Federer, quien lo vencería por 3 sets a 1 en una competencia que le costó sudor y lágrimas. Era la primera vez que los británicos veían a Andy Murray llorar al finalizar un partido, era la primera vez que este se mostraba vulnerable, luego de años de forjar una imagen de chico duro, excesivamente reservado e irascible en las canchas.

El golpe de realidad sirvió y, meses después, Murray se quitó el mal sabor de la derrota obteniendo su primera medalla de oro olímpica al vencer al propio Federer en la final de los Juegos Olímpicos de Londres, donde también se adjudicó la medalla de plata en dobles mixtos. 

Ya con el apoyo de su legendario entrenador, Iván Lendl, otro finalista de Wimbledon que no logró alzar la copa, obtuvo el autocontrol necesario para ganar su primer Grand Slam en el US Open del 2013 venciendo al favorito Novak Djokovic, con quien se volvió a encontrar en julio de ese año en la final de Wimbledom, esta vez haciendo historia como el británico que devolvió la copa a su país tras 77 años de espera. 


A la par de sus aciertos vinieron los desaciertos. Murray tuvo un fugaz divorcio con la opinión pública británica cuando en un tweet, aludiendo a las elecciones independentistas escocesas, se mostró partidario de su separación del Reino Unido. Minutos antes de abrir las mesas de votación, Murray, quien no votaba porque ya no residía en Escocia, escribió: "Hoy es un gran día para Escocia, hagámoslo". 

La desazón duró poco. Los escoceses dijeron no a la independencia durante el referéndum y Murray seguía cosechando victorias para el reino en conjunto. Logró vencer en la Copa Davis como líder de la selección británica, en la cual también estaba su hermano Jamie, y en el 2016, su mejor año, logró nuevamente campeonar en Wimbledon al vencer al canadiense Milos Raonic en 3 sets, viajar a Río de Janeiro y encabezar la delegación olímpica británica venciendo luego a Juan Martín del Potro en una final ajustada. Hacia el final de ese año, venció a Djokovic en el ATP Finals, torneo de los jugadores mejor ubicados a nivel mundial, logró el primer puesto en el ranking del ATP por primera vez y fue nombrado Sir por la corona británica. Nacería además Sophia, su primera hija con Kim Sears, su novia desde la adolescencia con quien se casó en el 2015 en su pueblo, Dunblane. Eddie, su segunda hija completaría el cuadro familiar femenino en la vida de Andy Murray. 


Los contratiempos comenzaron durante la campaña del 2017. Murray, quien había nacido con la rótula bífida, sufrió una lesión en la cadera por la cual tuvo que operarse; sin embargo, esta cirugía no eliminó el dolor. Su desempeño ahora está ligado al dolor que le causan los movimientos bruscos en la pelvis.  "Llevo 20 meses luchando contra este terrible dolor", dijo antes de anunciar su retiro del tenis profesional que será efectivo luego del jugar en Wimbledon, si su salud se lo permite. Las lágrimas del Caballero británico marcaban el final de su etapa profesional en el tenis, una etapa que compartió con Federer, Djokovic y Nadal en el podio de las leyendas.



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