Alerta Global: Desmantelamiento químico en Siria


El 21 de agosto del 2013, el mundo vio conmovido las imágenes provenientes de Siria que inundaban la red documentando lo que parecía ser el peor ataque químico contra una población civil en 25 años, hoy el mundo espera que estas imágenes no vuelvan a repetirse tras el compromiso aceptado por el país árabe a pedido de Rusia y con la aceptación norteamericana de deshacerse de todo su material químico.

Inspirados por la primavera árabe, miles de sirios salieron a las calles a protestar pacíficamente contra el régimen de Bashar Al Assad en el 2011. Pronto la comunidad internacional vería en primer plano que ésta no era una típica revuelta democrática que tantos cambios trajo en otros países de la región, las revueltas en Siria comenzaban a virar en una guerra civil que iría superando los niveles de barbarie que el mundo moderno podría imaginar.

El 23 de julio del 2012 un desafiante Bashar Al Assad, ante la posibilidad de una incursión militar extranjera a favor de los rebeldes, declaró tener en su poder armamento químico que no dudaría en usar si fuerzas extranjeras pisaban suelo sirio. Era la primera vez que Siria reconocía poseer armas no convencionales. La respuesta no se hizo esperar y un mes después la Casa Blanca advertía que si Al Assad llega a utilizar este tipo de armamento estaría cruzando una línea roja que  le traería duras consecuencias. La retórica bélica llegó al Consejo de Seguridad de la ONU, por entonces dividido entre quienes apoyaban al régimen sirio y quienes deploraban su accionar frente a las revueltas civiles. La Embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Susan Rice, calificaría de  “peligrosos y deplorables” los vetos de Rusia y China a una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Siria. En medio de ese poco esperanzador panorama a una solución pacifica, 2 millones de sirios abandonaron el país y 4 millones fueron desplazados por la guerra. La peor crisis humanitaria del siglo XXI había comenzado.

Posteriormente, Israel bombardearía un arsenal y un complejo militar adyacente a Damasco donde se sospechaba que se llevaba a cabo la preparación de insumos químicos, el gobierno hebreo legitimaría esta acción en virtud del apoyo que Siria brinda al Hizbolá[1], milicia chiíta que considera en su estatuto la destrucción total del Estado de Israel. Lo que Israel no previó fue que destruyendo este complejo había dañado el foco principal de la investigación sobre los reales alcances de posesión de armas químicas y biológicas que decía tener Damasco.

El que sería el primer ataque con armamento químico se daría en marzo del 2013 en una zona de la periferia de Aleppo, una de las ciudades más castigadas del país. Ambos bandos se culparían mutuamente del hecho, la falta de información en medio  de la guerra sólo daba cuenta de un posible ataque químico sin encontrar responsabilidades. Cinco meses después, un segundo ataque en el poblado de Ghouta, cerca de Damasco, sería el detonante de la mayor escalada bélica en los 3 años de conflicto. Médicos sin fronteras aseguraba que ese día fallecieron cerca de 355 personas de las más de 3600 que colapsaron los hospitales con síntomas neurotóxicos. Francia y Estados Unidos hablaban ya de acciones duras contra Damasco por este hecho, Rusia en cambio alegaba que no eran explicaciones convincentes las que acusaban al régimen de Assad de la masacre. La ONU llegaría días después con la única misión de confirmar el hecho sin encontrar autorías.

El mundo entonces se divide por la presunta responsabilidad del ataque. Para Estados Unidos y Francia estaba clara la responsabilidad del régimen, Rusia y China tanteaban con la idea de que podría ser obra de los propios rebeldes para deslegitimar al régimen. Y de los sucesos a la casi acción, Estados Unidos movilizaba ya tropas para un ataque inminente luego de señalar que la línea roja había sido cruzada.

Antes de que Obama iniciara su plan de ataque el cual iba a contar con el visto bueno del Congreso norteamericano, Vladimir Putin lanza una propuesta que acallaría los sonoros tambores de guerra. El plan del Presidente ruso contemplaba el transporte fuera del país y la eliminación de todo el material químico del régimen sirio a cambio de detener una incursión militar extranjera en el país. La ONU apoyó el plan, Estados Unidos lo aceptó, Siria se comprometió y por primera vez el polémico Vladimir Putin era considerado a nivel global como un agente de negociaciones efectivo[2].

El 2014 amanece con el primer lote de armas químicas fuera de Siria. Según la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) éste primer arsenal se transportó el pasado 7 de enero al puerto sirio de Latakia, acompañado de escoltas danesas y noruegas. Los países que participan activamente de este plan, según ha comunicado la ONU son Siria, Rusia, Estados Unidos, China, Dinamarca, Noruega, Italia y Finlandia[3]. El plan tiene como meta sacar de Siria todo el armamento químico antes del 30 de junio del presente año, de llevarse a cabo este plan hacia esa fecha limite, éste sería el mayor logro de la ONU y de la OPAQ que el año pasado se alzó con un Nobel de la paz precisamente por su labor en Siria.

La destrucción del armamento fuera del país corre a cuenta de Estados Unidos, pero sólo del primordial y más peligroso,  la eliminación del resto de productos tóxicos correrá  a cargo de empresas privadas.  Se calcula que un promedio de 1.000 toneladas de productos químicos serán sacadas de Siria, priorizando los más nocivos, el Sarín y el VX, el más peligroso de los agentes químicos con los que contaría Damasco.

Cabe esperar que Siria cumpla con la salida de todo su arsenal químico en el plazo propuesto por la comunidad internacional[4] ya que de no concretarse queda abierta la posibilidad, según el mismo plan, de reconsiderarse el uso de la fuerza militar en el seno del Consejo de Seguridad. Siria tiene ahora en sus manos la posibilidad de mostrarse como un país que prefiere la transparencia a la beligerancia, de limpiar una imagen marcada por los excesos y la más barbárica represión, la apuesta por un primer paso ha reconciliado posiciones a nivel global y podría ser el primer gran intento por reconciliar también a quienes han conducido a la primavera árabe al más crudo de sus inviernos. 


Miguel Angel Curo 
Director - Periferia Noticias


[1] El 8 de junio de ese mismo año, las tropas del gobierno sirio respaldadas por Hizbolá se apoderan de una aldea estratégica en Quasir. El apoyo público de la milicia chiíta al gobierno sirio hace que la Casa Blanca adopte un discurso más confrontativo con Damasco y estudie la posibilidad de armas a los rebeldes.

[2] La revista Forbes consideró al Presidente ruso como el hombre más poderoso del mundo del 2013 y la revista Time lo propuso para hombre del año.

[3] Del puerto de Latakkia el arsenal será embarcado en buques de Dinamarca y Noruega, siendo escoltado por Rusia y China hacia un puerto italiano no identificado.  Donde se prevé transferir las armas químicas a un buque norteamericano equipado para destruir el material en altamar. Finlandia aportará un equipo de respuesta de emergencia ante cualquier eventualidad

[4] Siria tiene a su cargo el empaquetamiento del material y su transporte a Latakia.


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